sábado, julio 4

TERREMOTOS E INTENSOS TRABAJOS

Un terremoto es una sacudida del terreno producida por fuerzas que actúan en el interior del planeta. El fenómeno también puede mencionarse como sismo o seísmo. La palabra terremoto proviene del latín terraemotus, mientras que seísmo deriva de un vocablo griego que significa, justamente, «sacudida». 

Es un fenómeno natural que trae consigo desagradables consecuencias para la población que nos encontramos sobre la superficie del planeta. 

Días atrás esto se dio en Venezuela. Se trató de un doublet sísmico (dos terremotos mayores liberando energía casi al mismo tiempo en la misma falla): el primer movimiento tuvo una magnitud de 7,2 M, y fue seguido a los pocos segundos por un segundo evento aún más violento de 7,5 M. El epicentro se ubicó en el estado Yaracuy, pero la liberación de energía golpeó con extrema dureza a toda la región centro-norte y costera del país, convirtiendo en el sismo más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. 

Los efectos materiales y humanos han sido devastadores. El balance oficial más reciente arroja un panorama sumamente crítico:

1. Costo Humano

  • Fallecidos y heridos: Las autoridades confirman 2.500 víctimas mortales y más de 10.500 heridos, cifras que lamentablemente han ido en aumento a medida que los equipos de rescate remueven escombros.

  • Desaparecidos: La situación más alarmante se vive en el estado costero de La Guaira. Las autoridades intentan dar con el paradero de miles de personas de las cuales aún no se tiene reporte oficial de localización tras los colapsos.

  • Familias Desplazadas: Más de 15.000 personas se han quedado sin hogar, viéndose obligadas a dormir en refugios improvisados, estadios o a la intemperie por temor a los derrumbes.

Un país sumido en la desgracia

Los escombros que dejó la sacudida  acumulan cerca de 2.000 muertos, mientras los médicos y enfermeras atienden a miles de heridos en una situación precaria. Y la NASA estima que casi 59.000 edificaciones sufrieron daños o destrucción total, debemos tener en cuenta que en las mismas se encontraban personas y propiedades particulares, que ahora desafortunadamente ya no existen, por eso ahora los escatistas apuran horas para hallar vida bajo las ruinas, que para algunos en Paraguay pueden no tener la importancia por encontrarnos a 3,421 a 4,082 kilómetros.

Más son o han sido personas cómo sus parientes, amigos, vecinos, compañeros de estudio o trabajo, que en pestañeos desaparecen o pierden su salud por lo que trae consigo los temblores o sacudidas de la tierra que pisamos o por donde se encuentran infraestructuras donde habitamos con otras personas y hacemos nuestras tareas cotidianas. 

La empatía entre los miembros de una familia, compañeros de trabajo, estudios o grupo de amigos no debe existir solo en un lugar o momento determinado de nuestro planeta, lugar donde existimos 8,3 mil millones de personas con nuestros terremotos particulares, que no nos deben cegar o desenfocarnos de problemas ajenos que podrían ser solucionados por nuestras habilidades, conocimientos o recursos, hasta ahora este país latino es asistido por muchos países y organizaciones cómo 

  1. El Sistema de Naciones Unidas (ONU):

Que coordina la respuesta internacional en el terreno junto con las autoridades a través de la OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios). Sus agencias clave ya han activado programas específicos 

2. Organizaciones de Rescate y Emergencia Médica

Por ejemplo, entre los rescates de las últimas horas, destaca el de un niño de tres años que fue salvado tras permanecer casi seis días atrapado en el estado La Guaira, aledaño a Caracas, el más devastado por los sismos.

Todavía hay esperanzas

Además, entre las ruinas de cualquier zona devastada, los familiares mantienen la esperanza, pero médicos, rescatistas y militares venezolanos dicen que las posibilidades son cada vez menores.

Por lo que es importante tener en cuenta en sus oraciones a las personas perjudicadas y a rescatistas que trabajan por salvar o rescatar vidas, que si continúan tienen esperanza de seguir entre la población venezolana y mundial. En el que siempre  somos vulnerables a que nos pase lo que sea si no vivimos previendo y cuidándonos de los riesgos y amenazas que existen en este planeta. 

Paraguay en su condición de país mediterráneo no corre el riesgo de sufrir terremotos, maremotos o cualquier complicación que sufren o podrían sufrir países costeros como Venezuela y otros países donde existen seres humanos que son útiles vivos y sanos no solo para sus barrios, ciudades o países sino para el mundo, lugar en el que hoy día vivimos “hiperconectados” para trabajar, estudiar o entretenernos.

 

Lo que vivió Venezuela no debe ser tomado como un acontecimiento sensacionalista o algo irrelevante porque lo más importante que perdió el paí son vidas humanas que con sus habilidades físicas y mentales eran capaces de mucho en el único planeta que podemos vivir pero sin tantas tragedias como Venezuela.