El sentimiento es la evaluación consciente y la interpretación mental que le damos a una emoción y es a su vez es una reacción biológica, psicofisiológica y automática de nuestro organismo ante un estímulo externo (un evento, un objeto, una persona).
El «centro de control» de nuestros sentimientos no es una única estructura o un botón central, sino una red neuronal integrada que conecta las capas más primitivas del cerebro con las áreas evolutivamente más recientes. sentimos desde el nacer hasta morir, amamos, odiamos, nos sentimos alegres, frustrados, amenazados y reaccionamos de acuerdo a cómo asimilamos los estímulos externos y cómo estamos preparados para captar un mensaje o experiencia.
La escritora estadounidense Pearl S Buck dice; «No puedes obligarte a sentir algo que no sientes, pero sí puedes obligarte a hacer lo correcto a pesar de tus sentimientos». Esta sugerencia puede ser tenida en cuenta para todas las personas con quienes vivimos, estudiamos, trabajamos o hacemos algo determinado.
Pearl S. Buck (1892–1973) fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1938, escribió principalmente sobre la vida cotidiana en Asia (especialmente China), el choque entre Oriente y Occidente, la lucha de las mujeres y los derechos humanos. Fue una autora prolífica que escribió más de 80 libros entre novelas, biografías, obras infantiles y ensayos.
Añade a su reflexión debemos saber qué; «Escuchar una emoción no significa obedecerla. Las emociones son mensajes valiosos, pero no instrucciones», cuenta Irene Giménez. Para la psicóloga, actuar siguiendo cada emoción del momento acaba reduciendo nuestra capacidad de elección. «Si convertimos cada emoción en conducta, perdemos libertad psicológica y capacidad de decisión». Giménez agrega; «Podemos separar lo que sentimos de lo que hacemos mucho más de lo que creemos. Es una habilidad que se entrena». Y explica que el primer paso consiste en reconocer la emoción y el pensamiento automático que la está provocando. Después hay que validarla sin dejar que tome el control”.
Aprende a manejarlos
Todos en el planeta sentimos, es algo tan natural cómo la respiración, ver, escuchar, tragar, La diferencia fundamental radica en cómo procesamos e interactuamos con el mundo: mientras que la inteligencia racional se enfoca en el pensamiento analítico, la lógica y los datos abstractos, la inteligencia emocional se centra en reconocer, entender y gestionar los estados afectivos propios y ajenos. Sentir y pensar lo que sea.
Existen personas con más inteligencia racional que emocional, que a veces por eso se sienten o presumen ser mejores que el resto en sus entornos, más a su vez no lo son, porque, aunque calculemos o recordemos bien lo que sea, no nos hace mejor que nada o nadie donde ni cuando sea. Momentos, lugares y entornos donde y/o con quienes no debemos estar siempre compitiendo. La vida es una sola y no debemos enfocar solo en compararnos el uno con el otro, con tiempos o personas que ya pasaron o no existen y ese lapso o ser vivo nunca volverán a existir.
Giménez es una psicóloga clínica española (colegiada en Cataluña) especializada en Terapia Cognitivo-Conductual y en el desarrollo de la agilidad e inteligencia emocional. Cuenta con más de 15 años de trayectoria en el diagnóstico y acompañamiento terapéutico. Ella dice que «‘Hacer lo correcto’ no es moralizar, sino actuar de acuerdo con nuestros valores, con lo que sabemos que nos construye a largo plazo. Es no ser disonantes».
Sentir más y pensar menos no lo hace menos o más débil que nadie en el mundo, solo distinto a cualquier persona cuya mente esté estructurada de otra manera, y que con el tiempo y sus experiencias específicas aprendería o no a pensar, sentir o actuar de la mejor forma para continuar o fortalecer las relaciones con personas que te toque conocer y, eso en nuestro gigante planeta donde existimos personas con características psicológicas, físicas, racionales, emocionales o psicológicas particulares.
Por eso es importante siempre tener en cuenta las recomendaciones y/o sugerencias relacionadas a lo que sintamos, pensemos o hagamos en nuestra vida, un viaje que lo hacemos una vez sin retorno y por eso nos toca tener en cuenta no solo temas referentes a nuestra salud estética o biológica sino también mental.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
