Tras los tropezones, marchas y contramarchas de esta insolente democracia que pretendió construir en el imaginario de un país sometido a largas dictaduras y persecusiones, nunca como ahora ha sido tan urgente como necesario tener a un tribuno como Ud. en nuestro decadente congreso de la Republica. Su presencia es un hálito de esperanza para una convaleciente democracia que nos fue dejada en la puerta de nuestras casas por los mismos que habían sostenido la dictadura. La tarea de construirla sin planos, sin arquitectos ni constructores y sin genética nos está llevando mas tiempo que la ausencia de referentes que nos permitan entender por lo menos la senda hacia la que debemos marchar.
Las intervenciones desde su curul en el Senado se han convertido en un clásico del civismo que deslumbra en un espacio donde comportamientos zafios, deslealtades a los mandantes y ligereza rayana en el absurdo hacen parte cotidiana de su ejercicio. El Dr. Iramain intenta con su pedagogía civica prender un faro que ilumine esta senda accidentada transitada por unos pocos que deben ser millones que aun creemos que el Paraguay merece vivir en una libertad y democracia donde la dignidad de la persona humana sea la razón, comienzo y final de la política.
En medio de unos cambios profundos a nivel global nos urge comportamientos y acciones éticas que reconcilien la certeza que nos merecemos vivir en libertad. Sin referentes, la cuesta se vuelve aun mas empinada y el futuro mas incierto por eso mismo nuestro galardonado con el premio “Antorcha de la libertad” de este año requiere la compañía de los que anhelan un país reconciliado con sus mejores virtudes.
En medio de zafios, rateros y bandidos su voz será siempre un motivo de orgullo para quienes creemos que este país no se merece lo que llamamos política ni puede seguir concediendo el titulo de político a los atracadores de sueños y de esperanzas de la gente. Como medico, el Dr. Iramain conoce de dolencias, frustraciones y muertes pero su acción civica es todo lo opuesto: esperanzas, certezas, confianzas y vida como el pemio que hoy le entregamos, creación magnicia del “poeta del hierro” Hugo Pistilli, son dos manos, dos no una que sostiene la antorcha de la libertad. No es suficiente con que admiremos el coraje y la integridad de nuestro homenajeado si claudicamos en escoger a alguien de su altura moral y ética para representarnos en un cargo público. Debemos creer que personas de su talla deben ser la norma y no la excepcion en la política nuestra.
No podemos seguir fallándole a la democracia. No podemos seguir enamorados de nuestros carceleros. Han sido demasiados los que han pagado con exilios, persecuciones, torturas y muertos para que este sistema que nos hemos dado acabe naufragando por culpa de una piara gruñidora y feroz que se atribuye nuestra representación. Los mandantes debemos buscar gente con integridad que siempre fue la argamasa sobre la que se construyeron personas, familias, comunidad y nacionalidad. Paraguay no puede seguir enamorado de su infortunio y por eso nuestro homenajeado es una fresca brisa de esperanzas que debe multiplicarse si queremos que la democracia y la libertad sean parte de nuestra historia nacional.
Integridad es la que queremos para contestar a los traidores de las esperanzas de un sufrido, manso y condescendiente pueblo paraguayo. No tenemos margen para fallar y el Dr. Ignacio Iramain nos demuestra que aun es posible creer que un Paraguay integro es posible. Que podemos hacer un Estado que no se robe los tributos y menos las ilusiones de un mejor porvenir. Que en estos tiempos de persecusión al inmigrante podemos y debemos construir un país donde quepamos todos y en donde las posibilidades de crecer , desarrollarnos y creer en armonía, igualdad y justicia es posible. Los paraguayos de adentro y de afuera no tenemos mas tiempo que perder y en esa urgencia debemos unirnos a la mano del Dr. Iramain en sostener esta antorcha para darnos entre todos la posibilidad cierta que alguna vez el Estado se parezca a nuestras mejores virtudes y deje de ser el coto de caza de los sinvergüenzas.
Dr. Ignacio Iramain en nombre de esta emisora que hoy cumple 29 años en el centenario de la Radio en el Paraguay reciba ud. esta “Antorcha de la libertad”, sosténgala fuerte y siéntase acompañado por cada uno de nosotros que creemos que sus valores son los mismos que abrazamos en el camino de la democracia y la libertad.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
