sábado, agosto 22

Salud Mental amplía su red, pero sigue concentrada en Asunción y Central

El Ministerio de Salud Pública amplió de ocho a 21 establecimientos su red ambulatoria del Plan SUMAR, pero los nuevos puntos están concentrados en Asunción y Central. Mientras la cartera plantea extender el modelo a otras regiones sanitarias, el país todavía transita una expansión gradual de servicios especializados, con dispositivos ya instalados y otros aún proyectados fuera del área metropolitana.

¿Qué significa realmente la nueva expansión de Salud Mental?

El Ministerio de Salud Pública presentó esta semana la ampliación del Plan SUMAR como parte del proceso de descentralización de la atención de salud mental y adicciones. El programa pasó de ocho establecimientos piloto, incorporados en julio de 2025, a 21 servicios actualmente operativos.

El dato representa una ampliación concreta de la oferta pública, pero también muestra el límite actual de la estrategia: los 21 establecimientos del SUMAR están en Asunción y Central. La propia cartera sanitaria señala que el plan tiene como objetivo expandirse posteriormente hacia otras regiones sanitarias.

Esto introduce una diferencia importante entre descentralizar el modelo y haber construido ya una red nacional descentralizada. El primero está en marcha; el segundo todavía requiere ampliar dispositivos, profesionales y niveles de atención fuera del área metropolitana.

Para el ciudadano, la diferencia es relevante. Que exista un servicio de salud mental en una región sanitaria no significa necesariamente que allí estén disponibles las mismas prestaciones que ofrece el SUMAR ni que un paciente pueda resolver localmente todas las etapas de su tratamiento.

¿Dónde están los 21 servicios del Plan SUMAR?

Los establecimientos incorporados al programa se distribuyen entre Asunción y Central. En la capital están el Hospital General de Barrio Obrero, el Hospital General Materno Infantil de San Pablo, los centros de salud N.º 3 y N.º 12, Zeballos Cué, CAES Capellanes del Chaco, USF San Juan y USF CAMSAT San Felipe y Santiago.

En Central, la red alcanza hospitales y unidades de salud de Luque, Lambaré, San Lorenzo, J. Augusto Saldívar, Capiatá, Mariano Roque Alonso, Limpio, Itá, Itauguá, Areguá, Villeta, Ñemby y Guarambaré. Los horarios van desde las primeras horas de la mañana hasta la tarde, dependiendo del establecimiento.

La expansión permite acercar la atención a más usuarios del área metropolitana, pero geográficamente mantiene la concentración en una zona que ya cuenta con una mayor densidad de establecimientos sanitarios.

La propia información oficial no presenta estos 21 puntos como la totalidad de los servicios de salud mental del país. El MSPBS dispone de un Directorio Nacional de Salud Mental, actualizado en 2026 con información de psicólogos, psiquiatras y servicios organizados por región sanitaria. El directorio fue desarrollado con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y contempla prestaciones de promoción, prevención, evaluación, tratamiento y rehabilitación.

Por eso, el dato correcto no es que la salud mental esté concentrada exclusivamente en Asunción y Central, sino que la nueva red ambulatoria SUMAR todavía lo está.

¿Qué servicios existen fuera de Asunción y Central?

La política de descentralización ya tiene algunos avances fuera del área metropolitana, aunque con dispositivos diferentes y en distintas etapas de desarrollo.

En Piribebuy, Cordillera, funciona desde enero de 2025 la División de Tratamiento Residencial Especializado (DITRES), destinada a hombres que requieren tratamiento residencial de deshabituación por consumo problemático de sustancias. El dispositivo complementa la atención del CENPTRA, orientada a la desintoxicación.

En junio de este año, además, comenzó a funcionar una segunda Unidad de Internación Psiquiátrica en el Hospital Básico de Encarnación, destinada a atender casos de descompensación psiquiátrica grave de la zona sur. Salud Pública la presenta como parte de la ampliación de la respuesta fuera de la capital.

La cartera también tiene previstos nuevos dispositivos en distintos puntos del país. Entre ellos figuran unidades de internación psiquiátrica en Eusebio Ayala, Itá, Caaguazú y Fernando de la Mora; centros comunitarios de salud mental y adicciones en Ypacaraí, Mariano Roque Alonso y Encarnación; y el primer Servicio de Desintoxicación Programada en un hospital general, previsto para el Hospital Básico de Arroyos y Esteros.

La lista permite ver que el proceso no está detenido fuera del área metropolitana. El problema es otro: los dispositivos todavía se encuentran distribuidos de manera desigual y algunos forman parte de una expansión futura, no de una red plenamente operativa.

¿Qué tan completa es la atención para una persona que vive en el interior?

La existencia del directorio nacional es un avance porque permite localizar profesionales y servicios por región sanitaria. El Ministerio sostiene que esta herramienta busca facilitar el acceso a atención especializada en todo el país.

Pero tener un psicólogo o un psiquiatra disponible en una región no equivale a contar con una red integral. La atención de salud mental requiere distintos niveles: promoción y prevención, consulta ambulatoria, seguimiento, atención de crisis, internación cuando corresponde, rehabilitación y reinserción comunitaria.

Ese es precisamente el cambio que plantea el Plan Nacional de Salud Mental 2024-2030, aprobado junto con la política nacional mediante la Resolución SG N.º 089/2024. El modelo busca alejarse de una atención centrada en la institucionalización y avanzar hacia servicios comunitarios y ambulatorios.

La transformación también alcanza al propio Hospital Psiquiátrico, cuyo proceso de reconversión apunta a convertirlo en un centro de atención de urgencias psiquiátricas y redistribuir parte del personal hacia servicios descentralizados.

El desafío, entonces, no es únicamente construir nuevos espacios, sino lograr que los distintos niveles funcionen como una red. Un paciente de una región del interior debería poder recibir atención inicial cerca de su comunidad y contar con un mecanismo claro de derivación cuando necesite un nivel de mayor complejidad.

¿Cuánto creció la capacidad de atención del Plan SUMAR?

La expansión territorial estuvo acompañada por la incorporación de equipos especializados. Salud Pública informa que 72 profesionales fueron capacitados para trabajar en los 21 establecimientos, principalmente gestores de casos y licenciados en Psicología.

El Programa Ambulatorio Especializado pasó de sus primeros 55 usuarios a 771 usuarios en julio de 2026. En el seguimiento se registraron 2.674 contactos, de los cuales 1.427 correspondieron a personas que no consumen, 473 a recaídas breves con retorno al tratamiento y 281 a usuarios que redujeron su consumo.

El mismo registro muestra 259 casos de recurrencia definitiva del consumo y 144 abandonos del tratamiento. Estos datos no permiten por sí solos medir el éxito o fracaso del programa, pero sí muestran que la expansión de puntos de atención necesita estar acompañada por mecanismos de seguimiento y reincorporación de pacientes.

La cuestión adquiere mayor importancia cuando el propio Ministerio sostiene que el tratamiento ambulatorio es la modalidad preferida para el abordaje de la salud mental y las adicciones. Para que ese modelo funcione, el paciente necesita encontrar continuidad en la red y no solamente una puerta de entrada.

¿Qué dice la reforma de Salud Mental sobre la descentralización?

La transformación está respaldada por la Ley N.º 7.018/2022 de Salud Mental, que establece un modelo orientado a la comunidad y promueve la desinstitucionalización y la reducción de hospitalizaciones innecesarias.

El cambio implica una modificación importante en la estructura estatal: la atención deja de descansar principalmente en una institución especializada y pasa a distribuir responsabilidades entre hospitales generales, centros de salud, equipos comunitarios y servicios especializados.

En ese marco, los 21 establecimientos del SUMAR son una pieza de una reforma más amplia, no el resultado final de la descentralización.

La propia cartera reconoce que los centros comunitarios están todavía en implementación y que el modelo debe extenderse al resto del país.

La distancia entre el diseño de la política y su cobertura territorial será uno de los puntos que determinarán si la reforma consigue modificar efectivamente el acceso a la atención.

¿Qué falta para que la descentralización sea realmente nacional?

El siguiente desafío es pasar de una estrategia que ya amplió la oferta en Asunción y Central a una red donde los pacientes del interior puedan resolver una mayor parte de sus necesidades cerca de sus comunidades.

Para eso no alcanza con sumar establecimientos. Se necesitan profesionales, horarios de atención, seguimiento, servicios de crisis, internación cuando corresponda, tratamiento de adicciones y mecanismos de derivación que conecten los distintos niveles.

El Ministerio ya tiene identificados algunos de los próximos puntos de expansión. La segunda unidad de internación de Encarnación, el futuro servicio de desintoxicación de Arroyos y Esteros y los centros comunitarios previstos en Encarnación y Ypacaraí muestran que el proceso comenzó a salir del eje metropolitano.

Pero mientras esos dispositivos se consolidan, la principal expansión ambulatoria del Plan SUMAR sigue concentrada en Asunción y Central. La descentralización, por tanto, ya está en marcha, pero todavía tiene un mapa incompleto.

La medida de su avance no será solamente cuántos establecimientos se agreguen a la lista. Será cuántas personas, independientemente de dónde vivan, puedan acceder a una atención de salud mental continua y de suficiente complejidad sin que su lugar de residencia determine hasta dónde puede llegar el tratamiento.