La perfección es la cualidad de lo que es perfecto, la ausencia total de errores o defectos, y el grado más alto de bondad o excelencia. Viene del latín perfectio, que significa terminar o hacer algo por completo. El filósofo Aristóteles decía; «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es un acto, sino un hábito».
Para el neurocientífico Ignacio Morgado, Catedrático de Psicobiología y director del Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona, el mensaje puede resumirse en una idea muy sencilla: «La práctica perfecciona». Lo que implica habituarse en hacer lo que desee o deba hacer para llegar a aproximarse a la perfección, porque realmente lo perfecto no existe mientras sigamos existiendo seres humanos en la tierra, porque desde un punto de vista estricto y objetivo, lo perfecto no existe en el mundo físico ni en la naturaleza.
Hacerlo como hábito
Sin embargo, la idea de la perfección sí existe como un concepto mental indispensable para el ser humano, que creemos llegar a la perfección de lo que sea en nuestras familias, empleo, estudios o proyectos particulares, este resultado o estado no es fruto sólo de un acto sino de un hábito en nuestras vidas. Y la neurociencia confirma que las conductas que repetimos moldean nuestro cerebro y explican por qué cambiar cuesta tanto, pero a su vez nunca es tarde para hacerlo. No se preocupe si no llega a ser o hacer perfecto lo que sea en un lugar momento de su vida.
Aunque no sienta o que haya llegado a la perfección en lo que sea tenga en cuenta que no se trata de hacer algo perfecto sino volverla en un hábito, su comportamiento, actitud y acción deben ajustarse a lo perfecto para lograr resultados impecables, insuperables o acabados en el campo, con quien cuando y donde desee.
El concepto de la perfección ha sido uno de los grandes ejes de la historia de la filosofía. Sin embargo, no todos los pensadores lo han entendido de la misma manera: mientras algunos lo vieron como el estado supremo del ser o de Dios, otros lo abordaron como un ideal inalcanzable, y varios lo criticaron como una ilusión peligrosa.
Algunos cómo el filósofo griego Aristóteles lo analizan desde la perspectiva del hábito o el constante hacer lo que sea nos tenga ocupados para por lo menos llegar a rozar la perfección. Debemos ponerlo en práctica cualquiera sea la actividad que nos toque desempeñar o hacer porque de eso también se trata la vida.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
