La visita de los príncipes herederos Akishino y Kiko a Paraguay, en el marco de los 90 años de inmigración japonesa, vuelve a poner bajo observación una relación que ya tiene activos concretos en infraestructura y cooperación. El desafío para el Gobierno de Santiago Peña es ampliar ese vínculo hacia comercio, inversión y tecnología, mientras avanza el acercamiento entre Mercosur y Japón.
La agenda oficial, que se extiende del 18 al 26 de agosto, combina actividades con la comunidad nikkei y encuentros institucionales con proyectos de cooperación. Entre ellos aparece la draga DRM-5 “Paraguay”, entregada por Japón a la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), que representa una inversión de cooperación de unos 2.700 millones de yenes.
¿Qué está dejando Japón en infraestructura paraguaya?
La draga es uno de los ejemplos más visibles de cómo una relación diplomática histórica se traduce en infraestructura pública. El proyecto fue acordado en 2018 y tuvo como objetivo aumentar la capacidad paraguaya para mantener la navegabilidad del río Paraguay durante todo el año.
La DRM-5 “Paraguay” llegó al puerto de Pilar en junio de este año y cuenta con una capacidad de dragado aproximada de 1.500 metros cúbicos por hora, 64 metros de eslora y 12 metros de manga. La ANNP señala que la incorporación permitirá fortalecer el mantenimiento de las vías navegables y mejorar las condiciones de navegación en la Hidrovía Paraguay-Paraná.
El componente institucional también resulta relevante. La cooperación no termina con la entrega del equipo: técnicos japoneses participan en la capacitación del personal de la ANNP para operar y mantener la embarcación. En julio, representantes de la institución y de JICA avanzaron precisamente en el programa de formación técnica.
Para Paraguay, el activo tiene una consecuencia económica concreta. La hidrovía es uno de los principales corredores utilizados para movilizar productos de exportación e importación, por lo que la capacidad estatal para intervenir en puntos críticos de navegación incide sobre los costos y la previsibilidad logística.
¿Por qué una draga también es un asunto de comercio exterior?
La importancia de la cooperación japonesa se entiende mejor cuando se observa el problema que buscaba resolver.
La propia JICA explica que el río Paraguay forma parte de una hidrovía de aproximadamente 3.440 kilómetros, conectada con Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay. El organismo japonés identificó la necesidad de mantener determinadas profundidades durante todo el año para garantizar la navegación y señaló que las restricciones existentes generaban sobrecostos para el transporte.
Esto convierte una donación de infraestructura en una cuestión relacionada con la competitividad del comercio exterior paraguayo. Una vía navegable con mayores restricciones puede aumentar tiempos, modificar cargas, elevar costos logísticos y afectar la previsibilidad de las operaciones.
La diferencia está en que Japón no solo aportó equipamiento. El proyecto incluyó diseño, asistencia en adquisiciones, supervisión, construcción y capacitación, de acuerdo con la documentación de JICA. La cooperación, por tanto, incorpora transferencia de capacidades además del activo físico.
¿La relación con Japón puede ir más allá de las donaciones?
Este es uno de los puntos que adquiere mayor relevancia política durante la visita de los príncipes.
La relación bilateral ya tiene una agenda que excede los proyectos de cooperación. En junio, el canciller Rubén Ramírez Lezcano y la viceministra parlamentaria de Asuntos Exteriores de Japón, Arfiya Eri, analizaron las conversaciones entre Mercosur y Japón dentro de la asociación estratégica, con énfasis en comercio, inversión y cadenas de suministro. También abordaron las oportunidades que ofrece la mayor proyección de Paraguay hacia el Indo-Pacífico.
La discusión es relevante porque Paraguay ocupa actualmente un lugar institucional dentro de Mercosur que puede facilitar su participación en esa agenda. Para el país, Japón representa no solo un proveedor potencial de tecnología y cooperación, sino también un mercado y una fuente de capital en una región donde busca ampliar su inserción internacional.
El propio Gobierno paraguayo ya había planteado en 2025 la necesidad de trabajar en un plan para avanzar hacia la exportación de carne paraguaya a Japón, además de buscar nuevos mercados en Asia y fortalecer los vínculos económicos entre Japón y Mercosur.
¿Qué otros sectores muestran el alcance de la cooperación japonesa?
La relación también está presente en sectores estratégicos para el funcionamiento del Estado paraguayo.
La cartera de proyectos de JICA incluye cooperación en infraestructura económica, agricultura y cadenas de valor, agua y saneamiento, salud y desarrollo industrial. Entre los proyectos económicos figura además el mejoramiento del sistema eléctrico nacional, con participación de la ANDE y una línea de transmisión de 500 kV entre Yguazú y Valenzuela.
En infraestructura vial, JICA registra un proyecto de mejoramiento del corredor de integración y desarrollo socioeconómico del suroeste, vinculado con la Ruta Nacional 20, que conecta Yabebyry con Pilar y busca mejorar el acceso a zonas productivas y al puerto de Pilar.
El vínculo también alcanzó al sector espacial. En junio, la Cámara de Diputados sancionó el acuerdo bilateral para aceptar una cooperación financiera japonesa de hasta 3.818 millones de yenes, equivalentes entonces a unos US$ 24 millones, destinada al desarrollo de instalaciones de tecnología satelital para la Agencia Espacial del Paraguay. La administración y fiscalización de esos recursos quedó a cargo de JICA.
El mapa muestra entonces una cooperación distribuida entre infraestructura, energía, logística y tecnología, y no únicamente concentrada en la dimensión histórica de la comunidad japonesa.
¿Qué puede medir Paraguay después de la visita?
La visita de los príncipes puede tener un fuerte componente simbólico, pero el resultado institucional de la relación dependerá de lo que ocurra después de los actos protocolares.
Hay al menos cuatro áreas que permiten medir si Paraguay logra transformar la relación histórica en una agenda económica de mayor alcance:
- Comercio: avance de las conversaciones entre Mercosur y Japón y apertura de nuevos mercados para productos paraguayos.
- Infraestructura: resultados operativos de proyectos como la DRM-5 y los corredores vinculados a la logística nacional.
- Tecnología: ejecución de la cooperación destinada a la Agencia Espacial del Paraguay y transferencia de capacidades.
- Inversión: capacidad de convertir la relación diplomática y la cooperación pública en proyectos privados y cadenas de suministro.
La diferencia entre cooperación e inversión es importante para el Gobierno. Una donación puede resolver una necesidad específica del Estado; una relación económica más profunda requiere reglas, proyectos bancables, mercados y condiciones que permitan que empresas de ambos países participen.
¿Puede Japón convertirse en una pieza mayor de la estrategia internacional de Paraguay?
El acercamiento ocurre en un momento en que Paraguay intenta ampliar su presencia económica más allá de sus mercados tradicionales. La Cancillería ya vincula la relación con Japón con la estrategia de inserción en el Indo-Pacífico y con las conversaciones de Mercosur.
Para el sector privado, esto puede abrir una agenda distinta a la cooperación estatal: acceso a tecnología, cadenas de suministro, inversión, alimentos y servicios. Para el Estado, en cambio, implica sostener una política exterior capaz de convertir acuerdos diplomáticos en resultados verificables y de administrar correctamente los recursos de cooperación.
La experiencia de la draga muestra precisamente esa doble dimensión. Japón aportó financiamiento no reembolsable, infraestructura y capacitación; Paraguay debe ahora garantizar que el activo tenga capacidad operativa y que su impacto pueda medirse sobre la navegabilidad y la logística.
A 90 años del inicio de la inmigración japonesa, el vínculo bilateral tiene por delante una prueba diferente. Ya no se trata solamente de preservar una historia compartida, sino de demostrar cuánto puede aportar esa relación a la infraestructura, la competitividad y la inserción internacional de Paraguay.
Japón ya dejó infraestructura, ahora Paraguay busca atraer inversión
La visita de Akishino y Kiko encuentra una relación que ya tiene resultados materiales: una draga para la hidrovía, proyectos de energía y caminos, cooperación agrícola y una nueva apuesta por tecnología espacial. El siguiente paso es distinto: que esa cooperación sirva como plataforma para ampliar comercio, inversión y transferencia tecnológica.
Ese salto dependerá menos del ceremonial de esta semana que de la capacidad de Paraguay y Japón para convertir su asociación estratégica en proyectos concretos, medibles y sostenibles en el tiempo.