
Especialistas advierten que la recuperación de la ovulación durante estos tratamientos exige planificación médica para evitar embarazos no previstos.
Los tratamientos farmacológicos para controlar el sobrepeso y la obesidad, como la semaglutida y la tirzepatida, no fueron desarrollados para tratar la infertilidad. Sin embargo, especialistas en medicina reproductiva observan que, al mejorar la salud metabólica de determinadas pacientes, pueden favorecer la recuperación de la ovulación y aumentar las probabilidades de embarazo. Este efecto obliga a reforzar el asesoramiento médico en mujeres que se encuentran en edad fértil y utilizan estos medicamentos.
¿Por qué algunos tratamientos para bajar de peso favorecen la ovulación?
El Dr. Gustavo Manavella, máster en Reproducción Humana Asistida y director médico de NEOLIFE, explica que la pérdida de peso obtenida mediante estos tratamientos puede restablecer el funcionamiento normal del sistema reproductivo en mujeres con obesidad y resistencia a la insulina.
Según el especialista, cuando una paciente logra reducir entre 5% y 10% de su peso corporal, es frecuente que reaparezcan las ovulaciones que anteriormente estaban alteradas.
Este efecto no responde a una acción directa del medicamento sobre los ovarios, sino a la mejoría del metabolismo y del equilibrio hormonal.
¿Qué cambios hormonales explican este fenómeno?
De acuerdo con el especialista, la reducción del peso corporal genera modificaciones importantes en el organismo.
Entre ellas se encuentran la disminución de los niveles de insulina y de andrógenos, hormonas que suelen encontrarse elevadas en mujeres con trastornos metabólicos y que interfieren con la ovulación.
Al normalizarse estos parámetros, el organismo puede recuperar ciclos menstruales más regulares y mejorar la función ovárica.
¿Qué mujeres podrían experimentar una mayor recuperación de la fertilidad?
Los beneficios pueden observarse especialmente en pacientes con síndrome de ovario poliquístico (SOP), actualmente también relacionado con alteraciones metabólicas.
Esta condición constituye una de las principales causas de anovulación e infertilidad femenina.
Cuando el tratamiento consigue mejorar la salud metabólica, aumenta la frecuencia de las ovulaciones y, en consecuencia, también la posibilidad de lograr un embarazo de manera natural.
No obstante, el especialista aclara que la respuesta no ocurre en todas las pacientes y depende de múltiples factores clínicos.
¿Qué precauciones deben tomar quienes desean quedar embarazadas?
El incremento de la fertilidad puede traducirse en embarazos no planificados si las pacientes desconocen este efecto.
Por ello, el Dr. Manavella recomienda que toda mujer en edad reproductiva converse con su médico antes de iniciar estos tratamientos o durante su utilización para definir un plan de anticoncepción o de búsqueda de embarazo.
Además, recuerda que estos medicamentos retrasan el vaciamiento gástrico, lo que puede disminuir la eficacia de algunos anticonceptivos orales.
¿Se pueden utilizar estos medicamentos durante el embarazo?
La respuesta es no.
El especialista señala que los tratamientos con semaglutida y tirzepatida deben suspenderse entre uno y dos meses antes de iniciar la búsqueda de un embarazo.
Si una paciente queda embarazada mientras utiliza alguno de estos medicamentos, debe interrumpir el tratamiento inmediatamente y consultar con su médico para recibir seguimiento especializado.
¿Estos medicamentos curan la infertilidad?
Los especialistas coinciden en que estos tratamientos no constituyen terapias para la infertilidad.
Su efecto sobre la fertilidad es considerado un beneficio indirecto derivado de la mejoría del estado metabólico y hormonal del organismo.
Por ese motivo, el tratamiento debe integrarse dentro de una estrategia médica más amplia que contemple el control del peso, la alimentación, la actividad física y el acompañamiento ginecológico cuando exista un proyecto reproductivo.
¿Por qué el seguimiento médico es fundamental?
El creciente uso de medicamentos para el tratamiento de la obesidad también plantea nuevos desafíos para la medicina reproductiva.
Los especialistas insisten en que estos fármacos deben administrarse exclusivamente bajo supervisión médica, con controles periódicos y una evaluación individual de cada paciente.
Además de favorecer el control de enfermedades metabólicas, estos tratamientos pueden modificar la función reproductiva de algunas mujeres, por lo que la planificación familiar y el asesoramiento oportuno adquieren un papel central para prevenir riesgos y acompañar de manera segura tanto los objetivos de salud como los proyectos de maternidad.
Periodista Senior