miércoles, julio 8

3X3 miercoles 8 de junio del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

EL PAIS DE LOS MARCANTES

La polémica desatada por las expresiones de la senadora Celeste Amarilla en contra del futbolista Kilian Mbappé abre una serie de interrogantes en torno al debate cultural en torno a las expresiones y qué es lo que ellas tienen como agravante en la personalidad de alguien determinado. Paraguay que tiene una larga tradición de marcantes que ingresará indudablemente en esa categoría denostada en los últimos tiempos como descalificante, humillante o degradante.

Evidentemente cada país tiene sus características. En el caso del Paraguay, muchas de las expresiones que terminan en marcantes terminan siendo una pesada carga sobre quien lleva eso y una forma de divertimento de parte de quienes comparten ese marcante. Pero forma parte también de las características de cada país.

Indudablemente si alguien viene a este país y no sabe de eso, es probable que eso le choque profundamente. Pero para nosotros el tener un marcante es prácticamente un sello de identidad de nuestra propia personalidad y también de lo que la gente dice con respecto a nosotros. Esto habría que mirarlo desde la perspectiva también antropológica, cultural, no solamente de la discusión de la política de género, que ha traído una confrontación bastante grave entre sectores antagónicos.

Entre aquellos que limitan y cuestionan el uso del lenguaje con fines peyorativos e insultantes y aquellos que afirman que eso es simplemente la expresión natural de la condición de una persona dentro de ese país. Un elemento más que se agrega a las polémicas entre una senadora del Partido Liberal Radical Auténtico paraguayo y un futbolista francés de origen camerunés en Francia.

SIN AMPARO NI REPARO

Los corruptos en el Paraguay tienen en la justicia un aliado fundamental, lo que lleva muchas veces a tener la sensación de que enfrentarlos supone no solo que será infructuosa la lucha en contra de ellos, sino que es probable que lleguen a utilizar esa misma justicia de fiscales y de jueces para terminar castigando a quien haya denunciado la corrupción. Hemos visto casos incluso en los últimos tiempos de una fiscala de apellido Girala que había montado toda una oficina con el fin de extorsionar a los que llegaban a su escritorio por alguna cuestión de carácter judicial. Estaban metidos todos y hacían prácticamente una corporación desde donde operaban en función de te acuso o no te acuso y de qué manera lo hago para favorecer o no.

Estas situaciones son permanentes y constantes en nuestra justicia y llegan a los niveles más altos. Es evidente que en el Paraguay no vamos a lograr enfrentar a la corrupción mientras siga la impunidad, que es el anverso de esta moneda con la que lidiamos todos los días los paraguayos. Cuando alguien tenga la capacidad de denunciar un hecho de corrupción y encuentre amparo y reparo en la justicia, las cosas cambiarán.

De momento, no solo que la gente le teme al corrupto, sino que el corrupto puede terminar con alianzas de fiscales y jueces llevando a una persona denunciante a las mazmorras.

REQUERIMOS MAESTROS INNOVADORES

La cuestión referida a mejorar la educación en el país es una cuestión reiterada, solo que no tenemos experiencias concretas y revolucionarias que nos lleven a mejorarla en realidad.

Cada vez tenemos un escándalo más que nos demuestra de qué manera se encuentra tan abandonada la educación. Un instituto en España de clase media ha hecho una verdadera revolución, mejorando solo los niveles de lectura y haciendo tareas y deberes y haciendo que el dictado retornara a las aulas. Muchas de las cosas que funcionaron en el esquema anterior y que fueron dejadas de lado durante el período de reforma educativa tendrían que volver a rescatarse y volver a utilizarse de manera creativa y de manera innovadora en nuestras escuelas, especialmente entre aquellos maestros que quieren dejar una huella en sus alumnos y de los institutos que están interesados en que realmente eso acontezca.

La dejadez y el abandono de nuestra educación tiene que ver mucho con la escasa creatividad de nuestros maestros a la hora de llevar adelante programas curriculares que respondan a las necesidades de los jóvenes y que éstos se vean transformados por esa experiencia escolar.