PROMESAS SIN FUNDAMENTOS
Las promesas del gobierno de colocar en el Presupuesto General de Gastos un volumen mayor de inversión en materia de salud no responde a la lógica del reclamo de los médicos de la semana pasada, que venían exigiendo que se les adecuara el salario que no se los adecua desde el año 2012. Esa es la base del reclamo y sobre eso es lo que el gobierno tendría que responder, afirmando si eso es correcto o incorrecto, si tiene dinero o no tiene dinero y si busca ganar tiempo en cuanto les podrían responder a esos reclamos desde el gobierno.
Nada de eso aconteció en la conferencia de prensa después de la conversación entre los ministros de Economía, Salud y el jefe del Ejecutivo, en donde dijeron que el próximo año incluirán más recursos para pagar por medicamentos. Ese es un tema que debe alegrarlos a los proveedores, pero no necesariamente a los médicos que reclaman un mejoramiento de sus salarios. Y más todavía cuando el tema de los medicamentos, el anterior ministro Fernández Valdovino dijo que no sabía cómo se había acumulado tal cantidad de pago por medicamentos supuestamente proveídos.
El segundo de los ministros de Economía, Lovera, dijo: «no tenemos trazabilidad». Eso significa: «no sabemos si los medicamentos en realidad fueron entregados, fueron comprados o simplemente fueron papeles entre el gobierno y las empresas proveedoras». Todo esto tendría que hacer el gobierno con mucha razón y argumento y no estar dejando para el próximo año en su presupuesto una cuestión que se reclama en la actualidad.
Además, demuestra de que solamente con presión este gobierno actúa. Nunca se adelanta a los hechos.
UNA CONTRALORIA QUE NO CONTROLA
La Contraloría General de la República es una institución establecida en la Constitución de 1992 y fue con el propósito de que la institución pública se maneje de acuerdo a rigurosos sistemas de control. Eso con la transparencia podría haber logrado una democracia de mayor calidad, cosa que no tenemos. Este Contralor y los anteriores se han quejado diciendo que sus hallazgos son menoscabados en el Ministerio Público, no son analizados y terminan en la nada.
Se quejan también de que son pocos para el tamaño del Estado paraguayo y que el mecanismo de control, a pesar de los grandes avances en términos tecnológicos, no les permiten a ellos estar encima para controlar a todas las instituciones al mismo tiempo. Generalmente la Contraloría da su informe cuando el daño patrimonial ya ha sido hecho. Y siempre llega tarde.
Ahora Camilo Benítez, el actual titular, quiere ser reelecto y buscará hacerlo con el apoyo del cartismo, que tiene varias cuestiones de corrupción sobre sus espaldas, que el propio Contralor no se ha animado a profundizar. Desde aquella cuestión de los sobres encontrados en la Casa Presidencial, hasta otros muchos más, Camilo Benítez aplicó lo que en guaraní se dice lente oscuro o lente hu.
APLAZADOS EN SEGURIDAD
Las cuestiones relacionadas a la seguridad constituyen parte central en el mundo en el que vivimos. Cada vez se invierte mucho más en cámaras, en policías. Nos cuestan muchos recursos el canalizarlo por ese camino y cuando no se hace bien la selección, en el caso del personal humano, tenemos lo que acontece ahora, que a través del polígrafo se detectaron policías mentirosos que no fueron ascendidos.
Ahora habría que ver si eso es un procedimiento científico o es de nuevo un mecanismo político partidario para sacarse de encima a aquellos que no son leales al sistema. Es curioso todo este tema del gasto de la seguridad porque la candidata de la oposición a la Intendencia Azucena, Soledad Núñez, ha dicho de que si ganara la elección se dejaría sin efecto la policía municipal de tránsito, muy famosa por su corrupción y que no ha aportado prácticamente nada a lo largo de los muchos años que se encuentra en vigencia. También las cámaras que pueden detectar con rostro los antecedentes de cada una de las personas son cada vez más usadas en ciudades inteligentes en el mundo, pero nada vamos a aportar en ese camino mientras no tengamos la colaboración de la justicia en la labor policial.
Por más que policías honestos sean los que trabajen, si tenemos ministerio público y poder judiciales corruptos y vendidos, eso termina no sólo desmoralizando, sino creando un nivel de inseguridad todavía mayor entre los paraguayos.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
