Las cuestiones relevantes para la ciudadanía no son tomadas en cuenta en un congreso que cada vez está más empeñado en hacer que la gente odie a los legisladores en su tarea de acercarse a los verdaderos propósitos que mandan su actuar. El senador Leite planteó una cuestión de recortar fuertemente el presupuesto para que haya plata y que ese dinero esté destinado para sufragar los costos de medicamentos que no son pagados y que por eso terminan afectando la vida de las personas.
Algo que parecía muy lógico y muy natural en este tiempo de graves dificultades financieras del gobierno, pero sin embargo han pospuesto su estudio para dentro de 15 días. Cuando se trata de cuestiones que son irrelevantes para la gente, lo hacen a tambor batiente y en mayoría. De allí que el propio Leite haya dicho: «no nos damos cuenta lo mucho que nos odia la gente».
En ese afán me imagino que habrá planteado alguna cuestión que caiga simpática a la población, pero no le han dado importancia ni relevancia. Nuestro congreso también terminó por concederse una jubilación a los 60 años con 15 años de aporte y pueden jubilarse con el 80% del salario de un legislador. Eso significa que cuando lleguen a esa edad pueden terminar recogiendo hasta que muera más o menos unos 24 millones de guaraníes mensuales.
Algo que también priva a la gente sobre el criterio de la igualdad. Si a todos los demás se les pide un tiempo de aporte muy superior, el doble, en muchos de los casos, ¿por qué nuestros legisladores tendrían que jubilarse sólo con 15 años de aporte? Un acto más de injusticia que lleva a subrayar la idea de por qué están tan desenganchados de la gente y por qué ésta odia tanto a sus representantes.
AYUDA SIN IDEOLOGÍA
La situación en América Latina con dos terremotos en Colombia y Venezuela nos demuestra la necesidad de prepararse para fenómenos de este tipo. Lo que pasó en Colombia esta semana lleva dejando más de 200 muertos y graves faltas en la estructura de los edificios en varias de las ciudades afectadas. Tienen un nuevo presidente de la Espriella, cuyo comportamiento ante el desastre o la tragedia nacional dista mucho de lo que se espera sea el comportamiento de un mandatario que siente empatía y que trabaja por la gente.
No ha solicitado ayuda a los países que más conocen sobre el tema, como los mexicanos, con una larga experiencia en terremotos. La presidenta de ese país le ha dicho que tienen todo listo para ayudar a Colombia, pero que no lo pueden hacer mientras oficialmente el Estado colombiano no le haga la petición. De la Espriella es de una línea política de derecha contraria a la izquierda de Claudia Sheinbaum, pero en estos casos no debería primar la cuestión ideológica, sino la necesidad de ayudar a encontrar a algunos sobrevivientes y a buscar recuperarse de esta tremenda tragedia que vivieron hace un par de días.
Grave lo de Colombia y grave el comportamiento de su nuevo presidente.
LA GRAN ESTAFA DE LA EDUCACIÓN
La situación de la educación está por los suelos. El ministro encargado de la cartera, que no ha hecho nada para mejorarla en los niveles de primaria y secundaria, y tampoco mucho en el control de la universitaria, dijo ayer a los rectores que dejen de estafar a sus alumnos, que ya ha entrado en vigencia una norma del CONES, de la ANEAES, que siempre se están proponiendo, pero no aceptando esas condiciones para mejorar los niveles de aprendizaje y de enseñanza.
No ha sido suficientemente elocuente la expresión de estafa para hacer que los rectores se movilicen y respondan en torno a esa calificación agraviosa. Necesitamos recuperar el fuego de la educación. En este mundo del conocimiento donde la riqueza constituye el 66% de aquello que pasa por la cabeza, no solo que tenemos muy mala educación primaria y secundaria, sino que ahora tenemos esta última la universitaria rodeada de hechos de corrupción, de materias que no se enseñan, de profesores que no están preparados, de tiempo que se pasa extremadamente breve en aulas y de títulos falsos.
El Paraguay debe renacer, pero a partir de la educación, y en eso están responsables los rectores que estafan, como los ministros que hacen lo mismo.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
