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La increíble “explicación” de IPS

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No avisaron a un paciente que le amputaban la otra pierna

El actor argentino Beto Brandoni y el humorista ya desaparecido Tato Bores dejaron para la historia del humor negro un sketch durante el cual Bores visita un hospital público del cual Brandoni es el director. Durante el recorrido, un paciente pregunta por la sección de traumatología y Brandoni lo instruye cómo llegar. Segundos después se escucha el ruido de una sierra y de un objeto cayendo al suelo. Entonces el paciente aparece de nuevo, ya en silla de ruedas y sin una pierna. “Disculpe, Dr., no era ahí” dice con resignación el amputado. Los errores se repiten hasta que el pobre hombre queda por completo mutilado.

Parece increíble pero el humor o la ficción acostumbran anticiparse a la realidad. El episodio del paciente del Instituto de Previsión Social al que le amputaron la pierna equivocada es suficiente para tener a toda la plana mayor del instituto separada de sus cargos hasta tanto una comisión de notables investigue que demonios pasó. Los responsables no sólo son pasibles de responsabilidades disciplinarias, administrativas o que emanen de cualquier otro vinculo contraído con la institución, sino que también quedan al alcance de la justicia por los daños infligidos por semejante error de procedimiento.

El caso está quedando en segundo plano por obra y gracia de la polvareda levantada por la política de establo que ocupa a toda la galería de pre, pro, proto o semi candidaturas que oscurecen el horizonte y nos impiden ver con nitidez los temas verdaderamente importantes.

Como sucede cada vez que se denuncia un acto de mala práxis, toda la comunidad médica cierra filas y se ocupa de explicar las cosas a su manera, tal como está ocurriendo con el caso del paciente de 78 años que estaba programado para que le operaran la pierna derecha y acabó con la izquierda amputada. Ahora dicen que el cambio se debió al constatarse, ya en quirófano, que la otra pierna estaba más comprometida. ¿Raro verdad? No consultan con los familiares, varían el procedimiento y ni siquiera tienen la delicadeza de informar post factum el resultado. Lo más lógico es que alguien que va a perder nada menos que una extremidad inferior esté seguro de cual es la pierna más enferma. Pero le cortaron la otra sin avisarle. A eso llaman “error de comunicación”.

¿Es que nos toman por imbéciles? ¿Cómo se atreven a sostener semejante barbaridad sin que les tiemble un musculo de la cara?

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.