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¿Cómo afecta fingir que estamos bien?

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Encontrarnos mal, pero fingir que todo está en perfecta sintonía en nuestra vida, no solo anula todos nuestros sentimientos, sino también puede hundirnos en un estado de falsa positividad que nos dejaría emocionalmente peor.

Imaginemos una situación: “A medida que desarrollas tus actividades rutinarias normales, cierta frustración o desánimo se hace presente cuando no logras un desempeño excepcional en cada una de tus tareas, pero fingís que todo se encuentra en orden”.

En otro hipotético escenario, “tenés problemas amorosos y en tu relación las cosas van empeorando, pero tratas de esconder esa sensación diciendo que no te afecta del todo, colocando una enorme sonrisa en tu rostro”.

De acuerdo a un reportaje para la cadena de televisión española TVE, Cristina Padrón, activista por la salud mental, definió la positividad tóxica como “una forma romantizada de invalidar las emociones y forzar la autoexigencia”.

En dicho sentido, la experta indicó que los comentarios en las redes sociales son una de las formas en las que se manifiesta la positividad tóxica.

A través de posteos en los cuales la gente comenta cosas como “yo tenía ansiedad, pero fui mucho al gimnasio y se me quitó”, haciendo entender, para la activista Padrón, que una persona no tiene derecho a estar mal.

Por su parte, para la licenciada en Psicología Clínica, Cecilia Bavera, permanecer con una actitud de positividad tóxica interfiere con el proceso de identificación de nuestros logros y derrotas, haciéndonos negar y reprimir las emociones que forman parte de nuestra historia y nuestra vida.

“Además, aumenta la autoexigencia al no permitirnos sentir malestar, lo cual se aleja de la realidad, pues en la vida hay muchos factores estresantes y tratar de autoconvencerse que todo se encuentra en orden, a pesar de las adversidades, genera ansiedad porque intentamos decir a nuestra mente que ‘todo está bien’ cuando claramente no es así”, sentenció Bavera.

¿POR QUÉ FINGIMOS?
“Estamos inmersos en una sociedad donde constantemente se persigue el éxito, la felicidad y como tenemos la posibilidad de corroborar todo el tiempo lo que los demás están logrando por medio de las redes sociales, sentimos una presión por ser felices o parecerlo”, apuntó la licenciada en Psicología Clínica, Cecilia Bavera.

Por los motivos mencionados, la especialista explicó también que algunas personas sienten la necesidad de publicar que “todo les está yendo bien en la vida”. Sin embargo, determinó que quienes tienden a tomar una actitud de positividad excesiva, crean una máscara para los demás y para ellos mismos.

“Así, las personas optan por pasar por alto las emociones que no le resultan agradables porque van en contra de su objetivo o meta final de éxito y felicidad, eligiendo negar la realidad para no hacer frente a sus sentimientos”, caracterizó la psicóloga.

PRINCIPALES EFECTOS
Teniendo en cuenta las declaraciones de la licenciada, reprimir constantemente emociones no es saludable y tampoco es posible sostenerlo en el tiempo, pues demanda muchas energías y termina por generar agotamiento emocional.

“No solo puede afectar emocionalmente, sino también de forma física. Tener la costumbre de ignorar y reprimir emociones trae consecuencias importantes para la salud, los sentimientos que no son gestionados, se somatizan, es decir, se expresan a través de otras vías, como dolores de cabeza, ataques de pánico, problemas gastrointestinales, entre otras”, citó Bavera.

Por ello, la especialista expresó que resulta importante aceptar lo que estamos sintiendo ante una situación, escuchar a nuestros pensamientos, sentimientos y nuestro cuerpo para iniciar así una adecuada gestión de las emociones.

7 signos para detectar la positividad tóxica
(De acuerdo a Samara Quintero, especialista en trauma e hipnoterapia y Jamie Long, especialista en trastornos alimentarios, ansiedad, depresión y relaciones)

– Ocultás o enmascarás tus verdaderos sentimientos.
– Tratas de «seguir adelante» ignorando o descartando una o varias emociones.
– Te sientes culpable por sentir lo que sientes.
– Minimizas las experiencias de otras personas con citas o declaraciones que te hacen sentir bien.
– Tratas de darle otra perspectiva (por ejemplo, «podría ser peor») en lugar de validar tu experiencia emocional.
– Avergüenzas o castigas a otros por expresar frustración o cualquier otra cosa que no sea positiva.
– Ignoras las cosas que te molestan con un «es lo que es».

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