La fe en los tiempos del autocuidado

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Las iglesias y templos del Paraguay atravesaron una época difícil con la llegada de la pandemia, la fe que siempre movió a los feligreses les llevó a necesitar cada vez más estar presente en los lugares de adoración. A pesar de que muchas fueron las alternativas que se crearon para seguir con las misas, (se hicieron de forma virtual, televisadas) nada sustituyó las ansias de volver a encontrarse de a poco.

El pastor Emilio Agüero Esgaib, de la Iglesia Más que Vencedores, explicó que una vez que salió el protocolo del Ministerio de Educación para la vuelta a la presencialidad por parte de los chicos, ellos implementaron lo mismo en las aulas de sus cultos que duran 1 hora y 15 minutos y están 45 minutos nada más en el lugar, una cantidad limitada con toda la seguridad, pues mientras que antes eran 500 por fin de semana, apenas tienen 40 a 45 chicos en distinta aulas y el resto con sus padres en el auditorio principal.

“En el auditorio principal nos permiten hasta 100 personas y la capacidad es para 700 personas. Podemos meter el doble y el triple con distancia, pero nos ajustamos a lo que podemos”, explicó el pastor.

Dijo que también están aumentando la cantidad de servicios, de 4 a 10, distribuidos desde los miércoles, jueves, viernes, sábado, y domingo, para dar la mayor posibilidad de tener cultos presenciales.

“Creamos un app donde la gente se agenda, coloca su nombre, la cantidad de personas que asistirán, además que se cumple con el lavado de manos, la desinfección, el uso de tapabocas, pero los núcleos familiares están juntos en un lugar”, detalló.

El pastor contó que muchas personas mayores hace un año no van más a los cultos por el miedo al contagio, antes se encontraban con 1.000 personas los domingos porque eran parte de la congregación. Según Agüero, eso produjo incluso hasta cierto nivel de depresión, desánimo en personas mayores y de ansiedad en todas las personas.

“Con el retorno a una cierta normalidad la gente se relaja más y me dicen estoy durmiendo mejor porque ya puedo ir, ver a gente que hace mucho no los veía, puedo escuchar los mensajes presencialmente, que lógico, hay un ambiente que se crea cuando va a la iglesia que no se puede sentir desde la casa. Como iglesia estamos contribuyendo a la salud mental de la sociedad en todo esto que estamos viviendo”, aseguró.

Hasta agosto realizaron las misas de manera virtual, luego fueron avanzando de a 20 personas a 40, hasta tuvieron un culto virtual donde se reunieron más de 2.000 personas en un mismo momento para escuchar un mensaje. También en septiembre hicieron un autoculto en el aeropuerto Silvio Pettirosso, pero por el momento ya no ven tan necesaria esa actividad

“En las iglesias no se han reportado ni un solo contagio, ni en cualquier lugar donde se cumple el protocolo, pero tenemos que pagar los platos rotos por culpa de gente irresponsable en los piki voley en los encuentros de barrio. Ahí hay que tratar de poner orden para que los que hacemos bien las cosas tengamos más libertad porque yo en mi iglesia puedo meter 300 personas y todos van a estar bien separadas. La verdad es que la pandemia avanza por la falta de control, no por los lugares serios que hacemos las cosas”.

Finalmente el pastor pidió a las autoridades que a las iglesias más grandes les dejen meter más personas, antes eran miles cada fin de semana y es importante que les den un poco más de margen para que otros grupos tengan la oportunidad de venir. 

 

 

 

 

LA COMUNIDAD JUDÍA

Actualmente, más de 600 personas conforman la comunidad judía del Paraguay, y volver a la presencialidad ha sido un respiro para todos ellos. El Rabino Gustavo Katzuni, de la comunidad judía de Paraguay, comentó que en un primer momento de apertura, lanzaron una lista donde las personas se podrían anotar.

Asimismo, pusieron ciertos criterios de prioridades según las necesidades para recurrir al servicio, la cantidad fue aumentada de acuerdo a su espacio físico y ahora están haciendo un listado de personas que les avisan que van a ir y de acuerdo a los nombre pueden controlar la cantidad de gente que llega.

“Seguimos con el protocolo de lavado de manos, de uso estricto de tapabocas, alcohol en gel y medidor de temperatura. Tenemos asientos separados para mantener la distancia que corresponde y los servicios los ofrecemos los viernes a la noche y los sábados a la mañana”.

Aseguró que las comidas fueron suspendidas para evitar que todos estén en una mesa y toquen en el mismo lugar y vayan pasando.

“La tradición judía exige un cuórum mínimo de 10 personas que tienen que juntarse y poder recitar plegarias, que sea de manera presencial en ese sentido es muy importante y en cuanto al mismo fin social de todos, la necesidad de poder encontrarnos con los que apreciamos. Compartir juntos la normalidad nos da esperanza y alegría”, destacó el rabino. 

LA IGLESIA CATÓLICA

Monseñor Mario Melanio Medina acotó que la cantidad de personas en las capillas se va extendiendo, de 50, asisten 70 más o menos y están a un metro más o menos porque no es que los fieles se relajen, pero ya pasó mucho tiempo y están cansadas de tanto protocolo; sin embargo, todos se lavan las manos, usan tapabocas y alcohol en gel.

“Las personas de mucha edad que asistían seguido a la misa ahora no lo hacen más por miedo, pero los jóvenes tienen más osadía, lo cual es peligroso porque si hay aglomeraciones puede ser perjudicial, cada vez siguen menos el protocolo sanitario en los lugares”.

En iglesias como Medalla Milagrosa o Santa Catalina asisten más personas, pero en las capillas pequeñas puede haber más aglomeración y los fieles se están acostumbrando a asistir por más de que todos los días haya noticias de enfermos y muertes por el virus.

“Todos van con tapabocas, eso sí, incluso con su alcohol en la mano, los párrocos son muy atentos y están haciendo un gran esfuerzo, ya hay una cierta disciplina en la gente en este sentido”, concluyó monseñor.

Fotos tomadas del facebook del Arzobispado de Asunción

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