Las simples cosas
En enero del 2020 tomé un vuelo de retorno a México sin saber que sería el último en el que viajaría por más de un año y medio.
Regresé a la rutina no sin antes leer las primeras noticias de un virus que empezaba a generar “cierto ruido” y en una ciudad lejana de la que jamás había oído hablar. “Es en China” decían. Ese país milenario, avanzado en tecnología y tan distante que (honestamente) ni me inmute, pensé de manera optimista que la situación no sería tan grave y en abril de ese año como lo planeamos, recibiría la visita de mi madre. Claramente, no sucedió.
Volví a la oficina como si nada, esa donde pasaba una cantidad obscena de horas gerenciando a un equipo, desarrollando planes de inversión, haciendo proyecciones, implementando estrategias de comunicación, comiendo a medias d...