La Generación Z (o Gen Z, Centennials o Zoomers) está formada por las personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2012. Y ahora, años después de su concepción, formación y desarrollo físico y mental los vemos preocupados, organizados y levantados contra lo que les incomoda en algunos países cómo Perú, donde estos jóvenes se pusieron contra el Gobierno de Dina Boluarte, porque la juventud percibe una desconexión y una falta de liderazgo en el gobierno de Boluarte. La crisis política constante, una inestabilidad de los gabinetes ministeriales y la percepción de que el gobierno protege a figuras cuestionadas han erosionado la confianza de los jóvenes en el sistema político en general.
También se encuentra la creciente ola de inseguridad, especialmente las extorsiones en el transporte público, que afecta directamente a estudiantes y trabajadores, es un problema que el gobierno no ha logrado resolver de manera efectiva. Esto genera una sensación de vulnerabilidad y frustración en la vida diaria de los jóvenes. Cómo cómo cualquier habitante debe llegar a sus compromisos ubicados en sitios y en un tiempo específico. Y entre las otras razones por las que han protestado se destacan acciones como la reforma de pensiones que, según los jóvenes, los obligaría a estar en fondos privados en un contexto de alta informalidad laboral, o la defensa de ministros implicados en audios polémicos.
Algunos no creen que el joven pueda organizarse, unirse y hacer fuerza común contra cualquier anormalidad en su estado para manifestarse, protestar o reclamar atención hacía el habitante de cualquier barrio, ciudad o país porque estamos muy distraídos con nuestros dispositivos o distanciados entre nosotros por los mismos que nos deben servir y no servirse de nosotros. No son espejos negros que deben reflejar el rostro de naúfragos que buscan atención o notificaciones en nuestras redes sociales para activar hormonas de la satisfacción cómo la dopamina, occitocina o endorfina que pueden ser logradas caminando, pedaleando, leyendo, pintando, escuchando musica o comiendo cualquier cosa sana en lo posible.
Malestar creciente
Asunción está a 2.528 kilómetros de la capital de Perú, la ciudad de Lima donde se han desarrollado las recientes protestas, más hoy día desde la existencia de la red internacional la distancia ha dejado de ser una barrera para “estar” con quien sea o conocer lo que ocurre fuera como lejos de casa. Este acontecimiento debe servir cómo inspiración para cualquier joven de cualquier generación que esté molesto con lo que ocurre en su país.
Aquí donde existen personas de varias generaciones, más pueden pensar y verse perjudicados o no ante cualquier medida tomada por sus gobiernos o cualquier organización creados para administrar bien los impuestos o cualquier propiedad pública para el bien común de quienes seamos parte de la ciudad o país, sin importar nuestro género, edad o clase social. Lo que importa es la empatía recíproca que tengamos entre nosotros contra o a favor de planes colectivos que beneficien o perjudiquen a la comunidad.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
